Uno de los factores que durante la época de estudiante en el conservatorio me ha incitado a formarme como luthier, ha sido el hecho de no saber cómo tratarían mi instrumento al dejarlo en algún taller. Es por esto que ahora que me dedico a la luthería tengo algunos fundamentos muy puntuales en el momento en que un instrumento llega a mis manos para ser reparado:

Primero: cada instrumento será tratado como si fuese propio.

Segundo: será reparado con las herramientas adecuadas para cada caso.

Tercero: precisión en el ajuste y el zapatillado.

Cuarto: se brindará una especial atención a los requerimientos de cada cliente, con el fin de poder resolver todas sus necesidades.

Quinto: puntualidad con las fechas de entrega y absoluta garantía de mi trabajo.

Sexto: en el ATELIER del VIENTO encontrará un amigo de su instrumento que le dará soluciones, confianza y tranquilidad.